Si Los Prisioneros fueron la bandera de lucha de la generación de los '80, Los Tres sirvieron, en la década siguiente, como motor para un público que, hasta ese momento, no estaba acostumbrado a la búsqueda de perfección musical que este grupo nacido en Concepción estaba dispuesto a brindar. Porque Los Tres supieron mezclar rock and roll, blues, soul, jazz y cuecas a lo largo de un trabajo que terminó oficialmente el 27 de mayo del año pasado, con el último recital de despedida que realizaron en el Teatro Providencia.
Con la música como denominador común, Alvaro Henríquez (voz y guitarra), Francisco Molina (batería) y Roberto "Titae" Lindl (bajo) se congregaron cuando tenían apenas 12 años y asistían al mismo colegio penquista.
Después de formar conjuntos escolares con nombres anglosajones y peleas internas que terminaron con la salida de Molina y el paso transitorio del guitarrista Jorge "Yogui" Alvarado (posterior líder de Emociones Clandestinas) por la formación, surgió el nombre definitivo de Los Tres. La agrupación quedó conformada por sus fundadores originales, Molina incluido, y se selló definitivamente con la incorporación de Angel Parra (guitarra), luego de que Henríquez colaborara con la Negra Ester, de Roberto Parra, en 1988.
Los comienzos no fueron fáciles para Los Tres. En 1987 llegaron a Santiago mostrando un rockabilly que no fue bien acogido en ese momento. Además, debido al rechazo de las grandes discográficas debieron grabar su disco debut con el sello Alerce, que salió a la venta en 1991, sin ningún tipo de rédito. Henríquez partió de gira con la Negra Ester. Paralelamente, Parra, Lindl y Molina fundaron Angel Parra Trío, banda de jazz que se mantiene vigente hasta la fecha (con Moncho Romero en la batería).
Molina se alejó por segunda vez del grupo, esta vez para perfeccionar sus estudios jazzísticos en Estados Unidos. Pedro Greene ingresó en su reemplazo (durante 1991 y 1992), en una época en que la agenda de Los Tres incluía sólo los escenarios universitarios y las tablas de pequeños festivales.
Recién en 1993, bajo el paraguas de Sony Music, la banda logró difusión en las radios. El éxito de Se Remata el Siglo (con más de 25 mil copias vendidas a comienzos del '95) y del cover de "Tu cariño se me va" de Buddy Richard, fueron la antesala de La Espada & La Pared, un disco que les valió el postergado reconocimiento de la crítica y del público.
El 14 de septiembre de ese año Los Tres se convirtieron en el primer grupo chileno en grabar un unplugged para MTV (recientemente La Ley fue convocado con este propósito), un álbum súper ventas, con la particularidad de incluir cuecas choras y foxtrots de Roberto Parra. Una vertiente que Los Tres explotarían en dos trabajos posteriores: Peineta y La Yein Fonda.
Sin haber logrado repetir el éxito de su desenchufado, Los Tres anunciaron su disolución. Henríquez se despidió en el último concierto con un "Hasta pronto, muchachos", que sus fans más recalcitrantes interpretaron apenas como una tregua en el promisorio camino del grupo.